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Ernesto
Torres: -La intención de esta charla es hablar
un poco acerca de la obra de Eduardo Risso y sobre
la manera en la que él trabaja y aborda la producción
de historietas y qué significa trabajar en el arte
de la historieta. Para empezar, contanos un poco acerca
de tus comienzos, cómo te acercaste a la historieta
y cómo fue empezar a trabajar.
Eduardo
Risso: -Bueno, yo era de Córdoba, así que me tuve
que ir a Buenos Aires. En esa etapa tuve la suerte
de que existieran editoriales, fue Columba
quien me abrió la puerta y empecé como ayudante de
dibujantes y luego, siempre golpeando e insistiendo,
me hice un lugarcito y al año y medio de haberme ido
a Buenos Aires ya empecé a publicar. A partir de ahí
comenzó mi carrera. Pasé por casi todos los medios,
excepto por la editorial Record, que era la
que hacía Skorpio. Pero pasé por la etapa de
Fierro, que fue bastante importante para la
industria del país. Y después tuvimos que emigrar
porque nos quedamos sin editores. Así comenzó todo.
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Eduardo
Risso cuenta al público su experiencia
como autor de historietas. Al lado, Ernesto
Torres como moderador de la charla.
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E.T.:
-Tu trabajo más importante en la época de Fierro
fue, probablemente, Parque Chas, con guión
de Ricardo Barreiro. Es una obra muy importante que
ha tenido mucha repercusión y tenía un arte, propiamente,
con una técnica que no había sido muy vista, con combinación
de tintas y lápices. Me gustaría que me cuentes un
poco cómo comenzaste a trabajar de esa forma y qué
problemas trajo.
E.R.:
-Yo empecé a trabajar así más que nada por una necesidad,
ya que quería hacer color. Pensé que Fierro
me iba a dar esa posibilidad, pero no fue así porque
en esa etapa era muy caro hacer color; ya tenían planificadas
las historietas que iban a salir como tal y me dijeron
"hacela en blanco y negro". Yo tenía necesidad de
mostrarme, quería mostrar muchas cosas, y en ese momento
quizá pensé que mucho de lo que podía mostrar pasaba
por lo técnico, pero hoy me doy cuenta que no pasa
por ahí. Ya me lo había dicho el viejo Breccia en
su momento, cuando hice un curso, que él podía dibujar
hasta con escarbadientes. Yo a eso no lo supe interpretar
y hoy por hoy es así. Cuando alguien viene y me dice
"¿cómo tengo que pasar a tinta?", hacelo como quieras.
El pasado a tinta es nada más que el reflejo de lo
que vos hiciste en el lápiz. El lápiz es no sólo lo
que vos planteaste con las figuras, sino también lo
que vos estás narrando y cómo estás planteando toda
la historia; cómo manejás las perspectivas... estás
mostrando toda tu capacidad... Entonces, yo en ese
momento quería mostrar algo que valiera la pena. Aparte,
yo hacía tres años que iba a tomar mate con los editores
de Fierro y no me daban bolilla, tomaba mate
con Sasturain y no me querían comprar material porque
decían que yo iba a hacer lo mismo que hacía en Columba.
Después se sosprendieron cuando vieron Parque Chas.
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Imágenes
de la segunda parte de Parque Chas.
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E.T.:
-Después del cierre de la etapa de Fierro,
hacia fines de los '80, seguiste trabajando para Europa,
pero vos ya estabas trabajando allá. Y ahora, después
de varios años publicando en Europa, estás publicando
para Estados Unidos. Me gustaría que nos cuentes un
poco en qué consiste trabajar para estos dos mercados
y si tuviste que modificar cosas, cuáles fueron.
E.R.:
-Las diferencias te diría que no son solamente de
un mercado. En Europa, los mercados cambian de país
en país. Hay diferencia entre el mercado italiano
y el francés, por ejemplo. En Europa, cuando se habla
un poco del mercado, está casi coercionado por el
mercado francés. A partir de ahí es como que fue durante
décadas la meca de la historieta en Europa. Entonces
ellos fijan pautas y fijan un poco lo que ocurre en
el mercado. Hoy está muy abierto... yo, antes de hablar
de mercado, lo que noto son diferencias con los editores.
En el mercado americano, al tratar con editores más
jóvenes se hace mucho más dinámico.
En
Italia yo tenía un editor que tenía ochenta años y
era multimillonario, ¿qué le puede importar la revista
a ese tipo?. Se hizo rico con esa publicación, pero
lo hizo cuando tenía sesenta años, luego de veinte
años ya no le importa si cierra o no. Un poco pasó
eso con el medio en el que trabajé durante casi once
años para el mercado italiano... El mercado americano,
en cambio, es muy dinámico. Lo dinámico que tiene
ese mercado es que se retroalimenta continuamente,
es decir, cuando algo funciona relativamente bien
y lo han probado, después hacen los muñequitos, la
remera y si es posible la película. Ocurre con personajes
como Batman, que lo publica DC y que
detrás de ella está la Warner Bros. y que tiene la
capacidad de hacer todas las películas que quieran.
Entonces cada tanto hacen una película de Batman
sabiendo que van a perder dinero con la película en
sí, pero ganan poniendo en funcionamiento toda la
maquinaria del merchandising y eso hace que se vendan
más historietas, más muñequitos, más remeritas, más
de todo. En ese sentido los mercados han variando,
son distintos.
Yo
tengo la suerte, por ahora, de que estoy trabajando
directamente para Estados Unidos y que me están comprando
material viejo, hecho hace diez años para Francia,
y me lo están publicando. No es lo mismo, va para
un mercado más reducido, son libros en blanco y negro...
y todo lo que pueda vender, bienvenido sea. No hay
un mercado que diga "esto no va a funcionar". De hecho,
a mí me pasó. Cuando yo fui a Estados Unidos, la primera
muestra que hice la hice con superhéroes, con un montón
de comentarios de amigos que me querían ayudar. Yo
nunca leí ni leo superhéroes, no les creo a los superhéroes,
al único que le creo un poquito es a Batman,
porque me parece más urbano y porque va un poco más
un mi estilo. Pero había chicos que me decían "no,
vos tenés que ponerle más de esto, más de lo otro"
y yo digo "esto no es... yo hago esto, que es lo que
me gusta, yo le voy a tratar de mostrar al mercado
americano que yo sé narrar, que me parecía que el
superhéroe no hace. Y bueno, entré, me abrieron las
puertas gracias a eso y no por mi dibujo. Entonces
fui abriendo una pequeña cuña en el mercado americano.
De hecho, no hago superhéroes, hago historietas para
adultos, y ahora está la posibilidad de hacer un especial
de Spider-Man, también para adultos. A lo que
quiero llegar es que no hay un editor que condiciona,
sino que hay un editor que tiene un traje a tu medida,
es decir, hay alguien que dice que esto puede andar,
para el proyecto que esté haciendo, y entonces ahí
tenés tu espacio. Te podés cansar de golpear puertas
hasta que aparece el que dice "ah, justo lo que yo
estaba esperando, vení, pasá y laburemos".
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Imágenes
de Fulú.
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E.T.:
-Cuando uno ve un trabajo como Simon y después
lee las páginas de Cien Balas, ve que hay diferencias.
La pregunta es si esas diferencias tienen que ver
con el tema de la historia, con trabajar para distintos
mercados, cosa que genera mucho tiempo, con tu propia
evolución como dibujante y qué te ha influenciado
en tu trabajo.
E.R.:
-En realidad, las diferencias que se ven en mi trabajo
son de estética. Yo creo que trato de narrar siempre,
mi intención al hacer una historieta es narrar una
historia. Estéticamente hay cambios, y he pasado por
distintas etapas, soy un tipo medianamente inquieto
que quiere evolucionar, no siempre lo que hecho bien;
algunos trabajos que he hecho a mí no me gustan como
han quedado, pero mi intención es buscar ese cambio
continuamente. Así que yo creo que se da por eso.
Después sí, es cierto, yo mismo me he planteado para
algún mercado como por ejemplo el francés, en donde
sabía que lo semi-funny podía ir mejor que otras cosas
que yo hacía para Italia. No sé si le sirve o no al
editor, no sé si sirve como medida de venta. Yo creo
fehacientemente que lo que mejor vende es el estilo
realista y hay veces en que uno tiene ganas de hacer
ese estilo más que otro.
E.T.:
-Cuando uno ve el trabajo de distintos autores, en
cierta forma los cataloga en diferentes rubros. Por
ejemplo, si ves los trabajos de Max Cachimba, considera
que ese autor es más "artista", mientras que al tuyo
se lo considera más "convencional", es decir que se
dedica a trabajar para la industria. Sin embargo,
ambos hacen historietas, narran historias y en ese
sentido son artistas del mismo arte. ¿Vos te considerás
un artista?, ¿qué te da tu trabajo?, ¿qué cosas te
devuelve?
E.R.:
-En realidad habría que ver a qué se le llama artista,
esto desde ya es un arte. Yo me considero más que
nada un artesano. El hecho de trabajar con la mano
produce cierto placer y la posiblidad de contar la
historieta para mí es una fortuna, sobre todo cuando
puedo vivir de eso. Son distintas búsquedas, diferentes
caminos, Max es muy bueno lo que hace, en lo suyo,
no sé cómo le está yendo porque hace rato que no lo
veo, supongo que le debe estar yendo bien, pero yo,
si hubiera dejado mi trabajo aquí, estaría buscando
nada. Tuve que salir a buscar otros mercados, pero
es la forma de trabajar que tiene cada uno. Yo creo
que es válida cualquiera de las dos alternativas.
Ahora, si vos me decís "uno es más independiente que
otro", yo trabajo para la industria con total independencia.
Nadie me dice a mí "vos tenés que dibujar así o asá".
De hecho, cuando empecé a trabajar en la línea Vértigo,
hubo un par de meses donde tuvimos que ajustar códigos
entre el guionista, el editor y el dibujante. Pero
nadie me dijo "no, cuidado, vos no tenés que hacer
la línea así o no tenés que poner más negro o más
blanco". No, yo dibujo así, a ellos les gusta lo que
hago, y yo trato de ir más allá de lo que ellos me
piden, a tal punto que el guionista ya casi me manda
los diálogos. Acá mi ayudante te puede decir que más
de una vez al guionista lo reputeo porque no sé adónde
quiere llegar, hasta adónde puedo ir con esto, y me
da esa libertad, que ya da por entendido que los códigos
se han ajustado y se han aceitado tan bien, que la
historieta va para adelante y no necesita darme una
explicación exhaustiva de lo que está sucediendo.
E.T.:
-Hace muy poco has sido nominado un premio en Estados
Unidos como mejor dibujante, junto a otros cuatro
autores norteamericanos. ¿Cómo ves a partir de ahora
el futuro?, ¿cómo pensás seguir trabajando?
E.R.:
-Primero al premio lo tengo que ganar, y eso recién
se va a dirimir en julio. Ya el hecho de estar nominado
es importante para la industria y para mí. Implica
reconocimiento de todas las partes, porque este es
un premio, a diferencia de otros, que está dado por
profesionales, es decir que el jurado es profesional,
entonces cuando se da el premio se da con cierta justificación,
no está el lector atrás presionando y diciendo "me
gusta éste porque lo leo". Ahí hay un montón de cuestiones
que hacen que sea para nosotros, o para mí al menos,
un poquito más representativo. Porque sino ganaría
siempre el autor de Dragon Ball Z o el que
esté haciendo la Liga de la Justicia, que son
los que más venden... A mí el premio me está cambiando
a nivel reconocimiento. De hecho, la crítica siempre
nos recibió muy bien, estoy hablando de mi historia
que está saliendo en Estados Unidos. Yo creo que puede
cambiar a futuro si, por supuesto, gano el premio.
Yo mismo voy a plantear un cambio. Va a ser distinto
el trato que voy a tener con la industria en el momento
que tenga un premio en la mano. Pero esas son otras
cuestiones.
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Crash,
protagonista de Borderline.
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E.T.:
-Antes de hacer la charla, yo le pregunté a un par
de personas si tenían alguna pregunta para hacerle;
hay un par de autores de historietas que dialogan
entre sí en un foro de discusión en Internet que se
llama MLArgenta. Y uno de ellos me preguntó, basado
justamente en esta concepción que se tiene de los
condicionamientos que se tienen trabajando para la
industria, qué harías vos y qué proyectos plantearías
si de golpe tuvieras mucho dinero y cinco años para
hacer lo que quisieras, ¿qué historieta harías?, ¿qué
dibujarías?
E.R.:
-Bueno, siempre digo lo mismo, no sé si dibujaría
tanto. No sé qué historieta haría, quizás encararía
algún proyecto propio, tengo una deuda conmigo mismo
para hacer color, nunca pude hacer una historieta
a color. Pero no sé si encararía algún personaje o
alguna historia en particular. Yo me siento bien dibujando,
cuando voy a mi estudio voy a descansar de un montón
de otras cuestiones diarias... siempre digo que vivo
de la profesión, vivo bien, pero ya me siento afortunado
por el hecho de trabajar de lo que hago, de lo que
produzco, así que ya con eso para mí es suficiente.
Ernesto
abre la posibilidad al público para que realicen
preguntas. Un chico lo hace, pero resulta inaudible.
La pregunta está relacionada con el incremento de
21% de IVA a los libros y su posible afectación en
la industria nacional.
E.R.:
-La industria argentina de historietas ya prácticamente
no existe, no tenemos editores. El último que quedaba
era Columba que, a bocanadas, trató de subsistir
y lo hizo mal, sin ideas, sin proyectos interesantes.
Yo no sé si los fanzines se pueden afectar. En mi
época era muy caro autoeditarse, propiamente no había
fanzines. Ahora tienen la alternativa de la autoedición.
Pero lo poco que sé es que hay algunas historias que
vienen de afuera y si tienen lomo y tapa dura, pasan
como libro y el libro no paga el IVA y entonces llega
sin el incremento. No creo que nos afecte demasiado
hoy por hoy. No a una industria que está destruida.
Yo creo que hay que rescatar otra industria como el
cine, que sí tiene alternativas y ahí sí, es una locura
ponerle un 20% más.
Otro
presente inaudible le pide que destaque los pasos
que siguió para ingresar en el mercado americano.
E.R.:
-Cuando yo llegué a Estados Unidos, la ventaja que
llevé frente a otros jóvenes dibujantes que dejaban
las carpetas era que yo iba con un montón de libros
ya publicados en Europa. Eso frente al editor hace
que te vean de otra manera. O sea que tu carta de
presentación es mucho más amplia que la de alguien
que recién empieza y va con una carpetita de muestras.
Yo tuve mucha suerte, empecé publicando Alien
para Dark Horse, después de eso me llamaron
de Vértigo y ahí empecé con una miniserie,
que ya era atípico porque te prueban con capítulos
unitarios. Yo ya empecé con algo relativamente "grande".
Después salté a una serie... El único condicionamiento,
si se lo puede llamar así, por parte de la editorial
era que ellos me aguantaban un año con la serie. En
todo un año ellos publicaban, si no se vendía, se
cerraba. Pero yo iba a seguir trabajando para Vértigo
porque el editor tenía ganas que yo trabajara para
él. Así que yo no lo puedo llamar un condicionamiento
a eso. Tuve la suerte de que con Cien Balas
la crítica siempre fue muy buena hacia la historia.
Siempre me recibieron muy bien y siguen hablando muy
bien de ella. Así que en ese sentido la proyección
de la serie es buena. Si a partir de julio alguno
de los que estamos nominados por Cien Balas,
tanto la serie como yo o la colorista o el portadista
(el guionista no está no sé por qué razón), pero si
alguno de nosotros saca alguna nominación, eso ya
le da otra perspectiva a la serie; se puede incrementar
la venta y surgirán nuevos proyectos que ya se verán.
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Dizzy,
personaje de la serie 100 Bullets (100 Balas).
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Eduardo
Risso dixit
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"Del
comic americano leí muy poco y realmente lo que más
me gustó siempre fue (Frank) Miller. Yo creo que le
dio una vuelta de tuerca muy grande al comic americano,
tiene una óptica muy europea y quizás por eso resultó
fácil de leer. No leo el resto de los superhéroes,
pero creo que es básicamente por una concepción. No
me los creo, desde acá, desde este país de merda que
tenemos, así como no me lo puedo creer a Patoruzú,
después de todo lo que pasamos, no puedo tener una
base sólida en un superhéroe tirando rayos por los
ojos y volando, pero porque nosotros estamos aquí,
lamentablemente. Ellos sí se dan crédito, se creen
que son Superman y claro, son la policía del mundo,
tienen otra concepción. No quiere decir con esto que
si un día me dicen "te hacemos una buena oferta por
Superman", la voy a negar. Traela y yo la voy
a dibujar. Eso sí, la voy a dibujar a mi manera, como
me gusta a mí."
"Batman
me gusta como personaje. Es un personaje oscuro, me
gusta la personalidad y me gusta cómo me pondría a
imaginármelo estéticamente. Tuve la posibilidad de
hacer unas cuantas páginas que lamentablemente no
alcanzaron a sacar. Yo creo que vos podés crecer con
un personaje de una serie popular. Pero tiene que
ser atractiva también la historia. A mí me ha pasado
que nunca pude hacer historias demasiado largas. Trabajé
con Trillo, con Barreiro haciendo series, pero llegaba
un momento que me cansaba, pero también porque el
argumento caía. No me está pasando lo mismo con Cien
Balas, donde el argumento viene subiendo, viene
creciendo, y eso me anima a mí, me alimenta a crecer
estéticamente. Y bueno, eso es atractivo. Algo que
es necesario para ambos, para el guionista y para
el dibujante. Yo tuve la suerte de empezar con un
editor que ahora está en Marvel que se llama
Axel Alonso, que es un tipo increíble, con una polenta
bárbara, que es atípico como editor, porque he conocido
otros, tanto en Europa como en Estados Unidos y vos
te das cuenta, tenés que hablar dos palabras con él
para decir "este tipo no es un editor más, va más
allá, sabe ver las cosas, tiene proyectos". Y el tipo
todo el tiempo te va dando vitaminas para que le des
para adelante, entonces eso hace una bola grande,
interesante y termina viéndose en el producto que
vos estás haciendo."
"Yo
no sé cómo sigue Cien Balas. Tengo algunas
pautas que me las mandaron hace poquito. Suponete
que estoy dibujante el número 26 y me mandaron hasta
el número 38. Pero después a medida que transcurre
el tiempo, lo que estaba pautado para el 27 se corrió
y se va moviendo. Yo creo que el guionista debe tener
la idea de cómo llegar a los 100 números. Hay que
pensarlo muy bien. Por supuesto, va a haber mucho
de relleno, como el caso del número 26, que es un
capítulo especial donde hay un personaje que hace
un resumen de la historia y la amplía dándole al lector
más referencias y hay diez pin-ups hechas por diferentes
artistas, todos ellos de reconocimiento como Miller,
Bernet, Jim Lee... y cada uno hace una ilustración.
Eso, desde el punto de vista del marketing, quizás
va a ayudar a vender un poco más. A la historia no
sé si le influye demasiado. Yo creo que a la historia
vos la podés contar en mil números y siempre vas a
poder llegar, siempre le sacás un apéndice de algún
lado como para intentar algo nuevo. No creo que sea
muy difícil llegar a los cien números. Ellos de alguna
manera me hicieron ver que lo que les resulta ya lo
han probado y siempre venden mejor cuando al lector
le aseguran que va a durar tanto y que lo va a hacer
el mismo dibujante. Los tipos quieren seguir ese rumbo.
De hecho, han tenido muchos altibajos con otras series
y por distintas razones no pudieron mantener a los
artistas y bueno, eso implicó o bien cerrar un título
o bien caídas y búsquedas de nuevos artistas para
tratar de levantarla... No te puedo decir el sueldo,
sería ridículo... se gana bien. Por supuesto, no vas
a empezar a ganar bien. Con el tiempo, y depende de
cuánto vos vendas, más vas a ganar. Eso va a ser lo
mismo tanto en Estados Unidos, en Francia, en Japón,
en todos lados es así."
"A
mí me encanta el cine. Lo trato de ver siempre, soy
cada vez más drástico, no voy a ver cualquier cosa.
Es como la historieta: si bien no las leo, a Sin
City la vi porque alguien me dijo "leé esto porque
es fantástico". Vi los dibujos, me gustaron, la leí
y me pareció fantástico... Lo último que me gustó
fue Pulp Fiction, por la narrativa y también
estéticamente. Si me preguntás qué cosas me marcaron,
yo tengo la memoria que me sirvió para decir "caramba,
esto es narrativa, yo tengo que aprender a narrar
como ésos". Ví a Spielberg haciendo E.T., y
los primeros diez minutos de la película, cuando no
te muestran más que sectorizaciones de cuerpos, que
vos decís que son policías corriendo, una cámara alejada
y negro, una linterna, una búsqueda frenética de algo,
hay una situación que la transmiten continuamente;
son diez minutos en donde no te muestran nada y vos
sabés todo. Lo que yo quiero es narrar eso, es fantástico.
Con poco, dar mucho. Me pasa con Cien Balas,
en donde la línea Vértigo, que tiene sus resquemores
a pesar de estar dirigido a los adultos, por el tema
del sexo. Están todo el tiempo rompiendo las pelotas
con el "ojo con lo que vas a mostrar" y se dieron
cuenta que yo puedo dar a entender mucho sin mostrar
demasiado. Estéticamente yo muestro poco pero doy
a entender más. Entonces, el guionista me pone cada
vez más escenas de sexo. Eso hace que yo me tenga
que romper el coco para ver cómo le doy vuelta, para
ver cómo estudio las luces y las sombras para no mostrar
demasiado y que venga después mi editor en jefe y
diga "no, ésta así no va porque no se puede". Pero
soy más de sugerir que de mostrar. De hecho yo me
ratoneo más con las cosas que me sugieren que lo que
me muestran."
E.T.:
-De hecho, al final de este arco argumental que está
premiado, hay una escena muy fuerte de una violación
en un hotel, donde no se ve nada pero se entiende
perfectamente todo...
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Ernesto
Torres y Renzo Podestá son integrantes
de la AHI Rosario. Ambos integran el sello independiente
Funk Inés.
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| Se
finalizó la redacción de este artículo
el 16 de junio de 2003. Permitida su reproducción
parcial o total citando autores y sitio web de origen. |
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