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Eduardo Risso: Hay una industria del comic en el exterior, y una Escuela Argentina
bien reconocida en el exterior que no se debe perder.
Y todos esos talentos que se están autopublicando,
si no les encontramos un caminito, se pueden ir perdiendo.
Lamentablemente las autopublicaciones tienen el problema
de que no hay alguien que les marque un cierto camino.
Es el editor, aunque no nos guste, quien les va a
marcar ese camino. Al carecer de editor es dificil
llegar a tener una publicación que sea potable desde
el punto de vista comercial. Y no nos engañemos: si
esto no se hace de manera comercial, no sirve, no
llega a nada, queda en poca cosa, lamentablemente.
Pero no digo que tengamos que atarnos a lo
comercial. Es decir: un montón de
historias que han surgido del underground llegaron
a ser grandes porque entraron en el terreno comercial.
Como Los Simpson, Las Tortugas Ninjas...montones.
Oscar
Capristo: No
estoy de acuerdo. Sí en que lo nuestro es arte e industria,
la industria desapareció en nuestro país, funciona
bien en otros lugares y muchos de nosotros estamos
trabajando para afuera. Y es cierto que nuestra Escuela
Argentina es reconocida. Pero la historieta no tiene
porque ser solamente comercial. Y ojo: ser comercial
no implica que tenga una mala calidad. El 99% de lo
que yo admiro de la historieta pertenece a la corriente
principal. Pero uno tiene que decidir inmediatamente,
antes de ver qué trabajo quiere hacer, si está en
el under porque no consigue publicar en la industria,
porque no hay industria o porque el estilo no le alacanza,
o si está en el under porque cree firmemente en un
concepto de la publicación independiente. Tal vez
porque esa historia que estoy contando no la va publicar
Marvel ni D.C. ni Columba. Hay toda una vertiente
distinta de autoedición que tiene que ver con la obra,
directamente. Lo que uno no puede hacer nunca es decir
“Hago lo que yo quiero, dibujo con el plumín
en el traste, no respeto ninguna de las reglas porque
es exactamente lo que quiero hacer” y después
llorar porque “Los cerrados de Marvel no me
publican”. Uno tiene que hacer algo y hacerse
responsable de lo que hace. Si estoy en el under solamente
porque no podemos publicar en otro lado, tengo que
buscar mayor calidad para salir del under. Ahora,
si el under es lo que yo quiero hacer, hay que ver
cómo hacerlo más eficiente, cómo poder publicar todos
los meses y poder vivir medianamente de ello. Y después
lo que hay que tener en claro también es cuánto es
lo que uno quiere ganar de la historieta. Porque hay
algunos que están fantasiando con fama y fortuna.
Pero mucha gente dice: “Si yo haciendo un fanzine
de historietas gano lo mismo que trabajando en la
oficina, es lo que yo quiero y me alcanza”.
Para
trabajar para el exterior, los contactos que conseguimos
casi todos son: Por que avisa algún amigo, que dice
"Che, esta persona está comprando material";
o porque te gusta una editorial o un personaje, te
informás todo lo posible sobre un personaje, pedís
una submission en internet y después mandás muestras
especiales; o directamente porque viajás y establecés
contacto con la editorial. De los diez contactos que
hacés es posible que nueve no contesten, y que la
que conteste no lo haga inmediatamente. Pero bueno,
se toca otras diez más, hasta que uno encuentre.
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Cuatro
autores argentinos de larga trayectoria hablan
sobre su experiencia frente a una sala copada
por un público integrado por numerosos
jóvenes artistas y aficionados a la historieta
(Imagen cortesía de Sergio Muñoz).
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Marcelo
Frusín: En
base a mi experiencia, la manera básica de volverse
profesional y conseguir pequeños trabajos para una
editorial, la que no falla nunca, es tratar de mejorar,
de cuidar su trabajo, dentro de la línea propia. Porque
tampoco sirve eso de copiar, eso de "Ese tipo
tiene éxito ahora, si lo sigo yo seguramente voy a
tener éxito también". Porque hay una predisposición
natural a moverse para una línea siempre, y eso no
hay que perderlo. Hay que tomar influencias, mejorar
la parte técnica que falte, pero confiar en esa visión
que tiene uno. Después, hay que conocer gente que
esté en lo mismo, y cuando ese trabajo esté mejor,
se vea bien y tenga un toque personal, esa misma gente
te va abrir una puerta. Aunque sea porque podés servirle
como ayudante. Hay una simple simpatía que despierta
en todos los dibujantes ver a un muchacho más joven
que tiene buena mano. Cuando empieza a lograr algo
bueno en lo que está produciendo, hay puertas que
se abren solas.
Rubén Meriggi: En cuanto a las autoediciones, sería bueno que
pusieran un poquito más de atención en algunas cosas
y elegir si quieren que esto sea un hobby o pasar
a algo más profesional.
Eduardo
Risso: Hay que dejar de separarnos. Pero en este
arte somos bastante egoístas. No aceptamos que alguien
nos diga "Vos tendrías que dibujar bien esto
y hacer mejor lo otro". Tendríamos que ser más
abiertos. La Asociación de Historietistas Independientes
me parece un comienzo. Pero hay que buscarle la vuelta
para darle una vueltita más a la tuerca.
Marcelo
Frusín: Tenés que preparar tu carpeta en
base a lo mejor que podés dar. Si no te gustan los
superhéroes, si tenés otra onda, no los hagas. No
tenés que pensar qué es lo que más se vende o qué
es lo más comercial, sino qué es lo que más sentís.
Porque probablemente compitas con tipos muy buenos
de todas partes del mundo que sí amen, por ejemplo,
a los superhéroes. Podés mandar muestras por correo...Hay
lugares de internet donde también se pueden mandar
muestras... Podés ganar algún concurso...Lo mejor
es cuando hay algún trabajo y están buscando gente
para eso y alguien te avisa. A las editoriales podés
mandar la muestra a cada editor, pero suele haber
una persona que se encarga de ve a la gente nueva.
Tendrías que conseguir ese nombre, que suele estar
en internet. Y un método muy bueno es ir a una convención
importante y establecer diálogo con editores. Un amigo
fue a San Diego Comic Con, le mostró su trabajo a
un editor y el editor ya tenía su gente, pero de casualidad
le mostró su trabajo a un guionista que era amigo
de ese editor que no lo había visto y al guionista
le encantó el trabajo y lo propuso. Trabajó un montón
de tiempo para esa editorial. A la carpeta tenés que
mostrársela a toda la gente que puedas. Nunca sabés
por dónde se te va a abrir la puerta.
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Risso sostiene una publicación de La
Productora. Meriggi pispea. Frusin habla y Capristo
escucha atentamente.
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Eduardo
Risso: La carta de presentación de un dibujante
es su trabajo, acercándose lo más profesionalmente
posible a cualquier mercado. No hay que tener temor.
Cuando uno se siente bien formado, la puerta se abre
en algún momento. Hay que seguir golpeando hasta que
se abra.
Y
no es lo mismo el mercado francés, que el italiano,
que el americano...Ni hablar si quieren dibujar para
los japoneses. A
mí me ha pasado de conseguir trabajos sin moverme
de mi casa, y otras veces tuve que ir a buscarlo.
Eso ya depende de cada autor y de la suerte que uno
tenga.
Marcelo
Frusín: Lo nuestro se maneja como antiguamente
era en la pintura: de maestro a discípulo. Yo casi
terminé la carrera de bellas artes y no me daban la
preparación que yo necesitaba para la ilustración
y el comic...E intentaba e intentaba pero no conseguía
trabajos. Algo me estaba faltando y no lo veía. Era
el contacto con alguien que estuviera trabajando y
conociera el metier. Y bueno, empezé a trabajar con
Eduardo (Risso)...Fui ayudante de él un año trabajando
en su estudio...No digo que tengan que pasar como
ayudantes sí o sí. Pero si tienen que tener contacto
con alguien que les comente como se mueve el asunto.
En
ese corto tiempo que estuve con Risso obtuve todo
lo que me faltaba y él me ayudó a dónde mandar mis
trabajos, y me recomendó...Y así me empezé a largar
solo. Noté que había cosas que nunca iba a conocer
solo. Es difícil.
Eduardo
Risso: La industria norteamericana es una trituradora,
y si no estás preparado te puede devorar. Es poco
frecuente que los editores te pidan el lapiz y la
tinta, pero nosotros lo estamos haciendo. No les da
el tiempo, a la mayoría de los artistas que trabajan
para Estados Unidos.
En
general exigen 22 páginas al mes. Yo no tengo inconveniente,
porque hacía mucho más que eso cuando trabajaba para
el mercado europeo, así que ahora es como que estoy
descansando.
Marcelo
Frusín: El tiempo es un gran miedo que
yo tuve siempre. Creía que jamás iba a poder comprometerme
a hace la cantidad de páginas que hago ahora. Cuando
trabajaba con Eduardo decía "Este tipo es una
máquina! Cómo puede hacer tantas páginas!?".
Después, con el tiempo, vas agarrando velocidad, una
mano que te sorprende a vos mismo.
Pero
preocupensé por hacer un buen trabajo, con
estilo, antes que nada. Y tenés que ser sincero. No
tenés que decir que podés hacer más de lo que podés,
porque después te quemás, perdés confianza. Pero muchas
veces podés crecer dentro de una editorial. Si no
tenés mucha velocidad, te pueden asignar historias
cortas...Si tenés un poquito más de velocidad te pueden
dar miniseries, donde el tiempo es un poco más amplio,
se trabaja más tranquilo...Y lo más duro es la serie
mensual.
Pero
no te preocupés por eso al principio. Va llegando,
la velocidad. Por ahí yo tomo ese compromiso de hacer
las 22 páginas por mes, y necesito un mes y medio
o dos para dar lo mejor, pero rindiendo a un 70, 80
por ciento puedo llegar en el mes y conformar al editor
y a la gente. Eso ya es todo una decisión personal.
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Uno
de los ejes fundamentales de la charla fue cómo
iniciar una carrera laboral como dibujante de
cómics.
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Oscar
Capristo: Muchas veces uno manda un trabajo y
no recibe ni siquiera la respuesta. Pero otras veces
recibe la aceptación en el primer contacto. Y ese
factor suerte lo tenemos que tener en cuenta cuando
nos fue mal y tenemos que seguir adelante. Muchas
veces la obra que mandamos no interesa porque es de
piratas y justo alguien vendió otra historieta de
piratas...O justo acaban de cerrar la revista que
mantenía ese género. O el editor ese día se levantó
mal. O...veinte mil cosas, detalles netamente del
azar. Cuando uno es rechazado no quiere decir que
el material era horrible. Ojo, que si el material
es rechazado sistematicamente, hay que pensar estamos
meando fuera del tarro. Pero un rechazo no significa
que el material necesite castigo.
Y
no manden a un solo lugar. Disminuyan el factor azar
mandando a diez editoriales. Salvo que sean muestras
específicas para una editorial. No manden a una editorial
muestras con personajes de otra. Y no hay que buscar
solamente en las puertas mas grandes: Marvel, D.C.,
Dark Horse, Image... Porque son las puertas a las
que van a golpear todos, y porque van a tener más
pretensiones, como es lógico. Hay un montón de editoriales
medianas o menores que son buenas para nosotros, son
buenas para empezar, y es muy poca la gente que va.
Amplíen el abanico, no choquen contra las mismas puertas
siempre. Traten de averiguar nuevas direcciones.
Marcelo
Frusín: Al editor de lo que estoy haciendo
ahora (Hellblazer, del imprint Vértigo de D.C. Comics)
yo le había mandado muestras antes y ni siquiera me
había contestado. Después un amigo me dijo que ese
editor necesitaba a alguien y que yo le mandar. Y
yo dije “No, si ya le mandé y ni me contestó”.
Entonces mi amigo me preguntó “Qué le mandaste?”.
Yo le había mandado muestras de superhéroes, que no
es lo que mejor hago. Y este editor hace otro tipo
de material, historias más urbanas, de terror, más
densas...Otro clima, otro estilo. Entonces mi amigo
me insistió: “Mandale, mandale...”. Y
el tipo me contestó al toque, me abrió todas las puertas,
me cuidó, me llevó de la mejor manera. A lo mejor
mandan algo que les encanta al lugar equivocado, en
el momento equivocado...Pero cuando sienten que la
cosa va bien no cambien ni desanimen por algo que
no aparece.
Rubén
Meriggi: Y no esperen una respuesta inmediata.
Pueden pasar seis u ocho meses. A mí me pasó. Los
tiempos de ellos son muy diferentes a los nuestros.
Eduardo
Risso: Para mí, una cosa fue cuando publiqué para
el mercado francés, y otra muy distinta cuando tuve
que ir a Estados Unidos. Pero no solo traté de cambiar
el dibujo. Dije: "Qué puedo brindarle yo al mercado
americano que no tenga". Porque hay una competencia
muy grande, a pesar de que yo creo que de todo ese
mercado se puede extractar un diez por ciento como
bueno y al resto cualquiera lo puede hacer mejor.
Lo cierto es que en ese momento me platée: "Qué
es lo que no pueden hace bien los americanos o al
menos se han olvidado? Narrar bien la historieta.
Les voy a mostrar que puedo narrar". Me tomaron
por eso, no porque mi estilo sea deslumbrante. De
hecho, un estilo pasa por un montón de factores. No
pasa solo por la línea, sino por cómo componés la
página, cómo manejás la cámara... Pasa por la narración.
Eso hay que tenerlo muy en cuenta al momento de llegar
a un mercado determinado, porque son muy distintos
uno de otro.
Lo
que buscan siempre es calidad, por sobre todo. Y por
supuesto, si esa calidad va acompañada de una diferencia
con otros dibujantes, mejor todavía. Pero no están
buscando algo sobrenatural, digamos. Y en Estados
Unidos yo creo se dieron cuena de que ya no les era
redía mantener "clones de...". Entonces
salen a buscar nuevos talentos, no importa si no están
totalmente formados. Sí necesitan que les cumplan
los tiempos, porque cada vez que alguien les falla
en eso les cuesta mucho dinero. Yo he visto carpetas
que decís "¡Caramba, esto es muy profesional!",
pero los tipos no han publicado nunca porque no llegan
con el tiempo. En eso, Estados Unidos es una máquina
trituradora con respecto a otros mercados. El italiano
también, pero no pretenden, tal vez, la misma calidad
que Estados Unidos.
Marcelo
Frusín: Uno siempre tiene falencias...El
dibujo de historietas es muy complicado hacerlo bien
porque hay que dibujar de todo. A lo mejor un tipo
que se dedica a la plástica se concentra en un tema,
como, por ejemplo...bananas en floreros. En la historieta
muchas veces uno tiene que dibujar rapidamente lo
que sea. Podés estar en un proyecto que te obliga
a dibujar...enanos en Singapur, y nunca viste.
Entonces
la manera de tener una buena parte del trabajo ya
asegurada es componer
bien la página, hacer una buena narración. O sea:
no pensar la página como una ilustración al lado de
otra, sino como una sola ilustración. También hay
que manejar la luz...Informarse sobre la temática,
sobre el ambiente donde transcurre la historia...Si
uno tiene todo eso bien preparado, las falencias que
uno pueda tener en el dibujo muchas veces no se ven.
Eduardo
Risso: A mí me ha pasado de mandar muestras a
Estados Unidos y que nunca me respondieran nada. ¡Reciben
miles de sobres por día! Después resulta que cuándo
les mostrás las cosas personalmente dicen "¡Ah,
Caramba!". Lo ideal sería ir y venderse uno mismo.
También me ha pasado de tener que salir a 'venderme'
en algún momento y descubrí que era mejor vendedor
de lo que pensaba. Porque somos medio reacios a eso
los dibujantes, pero hay que hacerlo. Y es muy importante
conocer con qué persona estás tratanto, muy importante.
Rubén
Meriggi: Muchas veces esos envíos por correo o
direcciones electrónicas las cajonean, y dentro de
cinco años a alguien se le cae y lo ven. Ahora, viajar
es dificil, por el tema económico. Pero sin dudas
es lo mejor. Si tienen la suerte de viajar, por ejemplo,
a San Diego, no apunten solo a Marvel, D.C... En las
convenciones, Marvel a veces ni siquiera mira el material.
Hay otras editoriales que son de primera línea, al
menos para nosotros, que son interesantes para que
usteden muestren el material. Y eso va a ser una vidriera
para después, si van a Marvel o D.C., muestren un
material publicado allá.
Y
es muy importante la prolijidad con la que presentan
la carpeta. El americano es un tipo que casi ni la
toca, te pide a vos que de vuelta la hoja. No te podés
olvidar de incluir teléfono, e-mail, dirección, etcétera...
Presentar lápiz y tinta...No ir a una editorial donde
no hacen superhéroes llevando superhéroes...
Marcelo
Frusín: Después del atentado a las torres
me llegó una carta de D.C. donde decían que habían
implementado medidas de seguridad mucho más rígidas
para cuando vas al edificio...Y quizás tiene que ver
con ese tema, también, que está más cerrado el tema...
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Oscar
Capristo mencionó que la historieta under
o alternativa también puede ser viable
económicamente en el exterior, aunque
con la salvedad de que las ganancias serán
mucho más discretas que las que se pueden
alcanzar trabajando con las editoriales más
importantes.
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¿Cómo
es el trabajo con los guiones y con los guionistas?
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Rubén Meriggi: Yo, para Estados Unidos,
trabajo con el guionista Chuck Dixon, que es medio
amigote mio, por suerte. El primer laburo que hice
con él fue Conan, y él entendió muy bien lo que a
mí me gustaba sacar del personaje: la parte violenta,
etcétera. Los guiones me llegaban como plots, indicando,
por ejemplo: Página uno, tres cuadritos, Conan corriendo
a palazos a uno, lo alcanzó, quedó reventado...
Eduardo Risso: A mí eso me pasó no solamente con
él guionista americano con el que estoy trabajando
ahora, Brian Azzarello, si no con los argentinos con
los que trabajé antes (Robin Wood, Ricardo Barreiro
y Carlos Trillo). Pero hay un tiempo en que uno le
tiene que demostrar al guionista que puede descansar
en la narración gráfica gran parte de lo que él quiere
contar. Es muy importante crear esa especie de simbiósis
guionista-dibujante, no solo para que la obra se vea
bien, sino para que ambos trabajen menos. A mí ahora
los guiones me llegan cada vez más lineales, sin tantas
indicaciones, porque no solo les demostré que no les
doy pelota, sino también que puedo dar más allá de
lo que él pretendía, enriqueciendo la obra.
Marcelo Frusín: Te pueden llegar guiones
muy diferentes. Depende de la personalidad del guionista.
Vos les vas a responder de manera diferente. Hay guionistas
que te ponen muchos cuadros por página con mucho texto
en globo y mucho texto explicativo de las imágenes,
y te molesta porque te recargan, porque comprimen
tu espacio. Y hay guionistas muy piolas...Yo trabajo
con el mismo que Eduardo (Risso). Si vos les demostrás
en los primeros trabajos que te podés hacer cargo
de un montón de cosas y enriquecer el trabajo atreviendose
cambiar el guión sin alterar la historia, sin cambiarle
el sentido. Cuanto mas espacio te dejen en la decoración
y en la descripción de los personajes, mejor. También
hay un método, que es muy común en Marvel, donde el
guionista completa después del dibujo, agrega los
diálogos. Lo mejor, claro, es cuando te hacés amigo
del guionista, porque podés pedirle cosas que a vos
te gustan para realmente mezclarte en la historia.
Cuando están disociados el guionista y el dibujante,
se nota...
Oscar Capristo: Yo trabajo con un guionista argentino,
Ricardo Ferrari, para Europa. Generalmente voy a su
casa, o él viene a casa, a hacer un asado y después
de la segunda ronda de cervezas me dice "¿¡Qué
querésss dibujarrr, papáa!?". Y yo le digo "Tengo
ganas de dibujar ciencia ficción, algo latinoamericano
y algo con minas muy sexis". "¡Ah,
bueno!", dice, y seguimos jugando al truco. Más
o menos a la semana el tipo aparece con una miniserie
completa que tiene ciencia ficción latinoamericana
y minas en pelota. Y después empieza a presentarte
los episodios por parte con la documentación básica,
como fotocopias que sacó a un libro de la biblioteca
de La Plata o de la revista National Geographic...
Pero como me conoce hace rato, delega la parte de
la narración gráfica. No me jode con el tema de "Se
asoma a una ventana de 80 centímetros por un metro"
y la descripción de la contextura física del tipo,
etcétera.
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Eduardo
Risso responde consultas y mira carpetas al
finalizar la charla.
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¿Cuando
"llegás"? ¿Cuándo decís:
bueno, ya soy un profesional?
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Oscar Capristo:
Lo de 'llegar' es relativo. Uno está publicando, bien,
ya está. ¡No! ¡Ahora hay que mantenerse!
Te mandás una cagada y podés quedar afuera. O podés
quedar afuera sin que pase nada. Tenés que mejorar.
Rubén
Meriggi: Lo que nosotros les decimos que hagan
ustedes es lo que hacemos nosotros. Seguimos haciendo
nuestras muestras para presentarnos en distintas editoriales,
con la diferencia de que nosotros tuvimos la experiencia
de estar años dibujando. Es parte de seguir creciendo,
porque aparece el desafío de "Che, a ver esta
editorial nueva, con una propuesta distinta, a ver
si me acepta".
Marcelo Frusín:
Yo estoy bajo un contrato, que dura dos años más,
por el cual puedo trabajar solo para D.C. Y eso me
hizo olvidar de esa cosa de la que estamos siempre
pendientes. Entonces la preocupación ahora me pasa
más por el trabajo en sí.
Cuando ya tenés trabajo, a veces te encargan trabajos
que por ahí no son los que más sentís o más te gustan,
y ahí viene todo un dilema en cuanto al arte, lo comercial,
lo amateur, lo profesional... Decís: "¿Cómo
meto yo mi visión, mi manera de hacer las cosas, en
esto que no lo siento?". Ahí hay un un reto creativo.
Esa es la manera de hacerlo divertido, cosa que nunca
tienen que perder. Por más que lleven veinte años
trabajando, que se diviertan trabajando.
Eduardo Risso: Claro, uno llega a hacer esto porque
realmente lo siente, porque es un desafío cada página.
Si uno realmente lo quiere, busca evolucionar. Lo
demás lo podés alcanzar. Uno se tiene que plantear
ser un profesional con todas las letras, pero lo tiene
que sentir.
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Ernesto
Torres es integrante de la AHI Rosario y también
lo es del sello independiente Funk Inés. Iván
Lomsacov fue miembro de la revista independiente
Aspid de Córdoba y actualmente colabora con
sellos independientes como La Productora (Buenos Aires)
y Llanto de Mudo (Córdoba). Leandro Arteaga
ha colaborado activamente en las últimas
ediciones de Leyendas. Escribe artículos sobre
historieta y cine para el periódico El Eslabón
(Rosario) e integra el sello independiente Sacapunta
Comics (Rosario).
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| Se
finalizó la redacción de este artículo
el 09 de agosto de 2003. Permitida su reproducción
parcial o total citando autores y sitio web de origen. |
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Quiero
agradecer a los autores que participaron en esta charla
por su interés permanente y desinteresado en
aconsejar y apoyar a los jóvenes artistas de
historieta, y por la ayuda que nos han dado en múltiples
ocasiones en la organización de Leyendas.
Ernesto Torres. |
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